A veces te veo tan triste entre ese montón de quizás que quedaron en algún rincón sin fuerzas para lograr lo imposible... Y créeme, siempre creí apostarlo todo por esa sonrisa de medio lado y por esos ojos mirando al suelo pero soñando más alto que nunca. Así que entre mil noches soñando contigo, y mil días buscándote tras cada mirada furtiva en cualquier bar, enterré todas las fuerzas con las que soy capaz de formar un escuadrón de palabras para decirte al oído, y estremecer cada milímetro de tu piel, que lucharía por ti todas las batallas perdidas y cambiaría el final de cada una de ellas. Y esperaría por ti como si cada día estuvieras a punto de aparecer, o al menos, sintiera que estás un poquito más cerca. Y tal vez no lo diga, no, pero aún lo hago. Siempre fui de creer en imposibles... Hay más cosas que nunca digo, como que a veces, cuando escucho nuestra canción, puedo jurar que es como s...
Una canción lenta lo hace todo un poco más hermoso. Y es que la mezcla de tantos pensamientos lo vuelve todo demasiado borroso. Pensar en lo que podía haber sido, y lo completamente diferente que es ahora, en lo que podía haber hecho, en lo que hice de más, en lo que hice de sobra. Pues di mucho por quien no debía, jugué, aposté, perdí muchas partidas. Creí tocar el suelo y solo sentí la caída, me descubrí a mi misma perdida buscando las estrellas de día. Trate de luchar por cosas que ya no valían la pena, lloré como jamás he llorado, sonreí como si mi vida en ello fuera. Me sentía débil cada vez que fingía que era fuerte, traté de hacer fuerte a los demás sin pensar en que luego me hundirían y me dejarían sin suerte. Pues confié en quien no debía, puse mis manos en el fuego, luego ya era muy tarde, ya no quedaba remedio. Pues la desilusión de perder a quien se quiere, de ver que eran todo mentiras, de tratar de hacer malabares por donde no se debe, arriesgar si...
Recuerdo las noches sin dormir. Los días sin comer. Las ganas de llorar. Y la sensación de que no iba a poder con nada de eso. Tienen razón, el primer amor es el que más duele. A mi, me destrozó el alma. Siempre hay que pensar en sobrevivir, yo sobreviví. Y vuelves a dormir, vuelves a comer, dejas de llorar, y de repente puedes con todo. Te haces, de pronto, indestructible. Aunque yo, personalmente, le debo muchísimo más a la primera persona que me rompió el corazón... ''Ojalá todo este dolor sirviera para algo.'' Recuerdo que pensé. Y así comencé a escribir.
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