Cada nota verde va por ti.
Entre resaca y resaca sólo hay intervalos de borracheras en las que me tomo a cada dos minutos el último chupito en tu honor.
Es así como en cada suspiro entre los pasos a gritos de tacón con el eco a volumen vertiginoso descubren unos labios demasiado rojos, que dejan huella en cada dos besos y un ''como va todo''.
Así que siéntate a observar en silencio este baile de desconocidos que replican entre y por qué si cualquier tontería dicha la noche anterior entre las sábanas de una cada aparentemente vacía.
Dime entonces por qué no entras.
Te busco y te encuentro sin saber que sigues a mi lado. Tal vez noche tras noche me perdía contando las estrellas de un cielo tan oscuro que apenas deja ver a la luna. Deja entonces que contemple su belleza, y anoto como dato al azar que la única belleza que soy capaz de reconoces es la de tu rostro y tu espalda desnuda entre mis manos, amor.
Que escribiré la tercera parte de nuestra historia, ya que nuestro guionista se olvidó de nosotros en la segunda parte con par de tragos de más.
Por eso brindo por brindar.
Sin motivo es mejor.
Sujetando una copa vacía,apenas un segundo antes llena, y un segundo después llena una vez más.
Así aprendiendo entre la intensidad de la noche que en este balcón hay demasiada gente y mira que sólo cabe una persona.
Con las ventanas abiertas.
No recuerdo por qué abrí la ventana y cerré la puerta.
Aunque sé que debería ser al revés,
pues dudo que por la ventana puedas entrar.
Es así como en cada suspiro entre los pasos a gritos de tacón con el eco a volumen vertiginoso descubren unos labios demasiado rojos, que dejan huella en cada dos besos y un ''como va todo''.
Así que siéntate a observar en silencio este baile de desconocidos que replican entre y por qué si cualquier tontería dicha la noche anterior entre las sábanas de una cada aparentemente vacía.
Dime entonces por qué no entras.
Te busco y te encuentro sin saber que sigues a mi lado. Tal vez noche tras noche me perdía contando las estrellas de un cielo tan oscuro que apenas deja ver a la luna. Deja entonces que contemple su belleza, y anoto como dato al azar que la única belleza que soy capaz de reconoces es la de tu rostro y tu espalda desnuda entre mis manos, amor.
Que escribiré la tercera parte de nuestra historia, ya que nuestro guionista se olvidó de nosotros en la segunda parte con par de tragos de más.
Por eso brindo por brindar.
Sin motivo es mejor.
Sujetando una copa vacía,apenas un segundo antes llena, y un segundo después llena una vez más.
Así aprendiendo entre la intensidad de la noche que en este balcón hay demasiada gente y mira que sólo cabe una persona.
Con las ventanas abiertas.
No recuerdo por qué abrí la ventana y cerré la puerta.
Aunque sé que debería ser al revés,
pues dudo que por la ventana puedas entrar.

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