Había una vez un estúpido muro...
Ayer me acosté a las 4 de la madrugada como no por estar escribiendo. Supongo que ya va siendo hora de que deje de escribir y comience a decir las cosas, pero no es fácil. Tal vez si fuera un poco más valiente ahora todo sería diferente, o tal vez estaría todo igual, quién sabe si a lo mejor peor...
Me daría igual cual de las tres cara de la moneda saliera, pues al menos estaría un poco más tranquila por haber saltado el muro. Supongo que es más fácil quedarse a este lado observando lo alto que es y lo jodidamente increíble que sería saltarlo.
No tengo cuerdas, no tengo una escalera y escalar no es lo mío. Se me joderían todas las uñas y eso si que sería un problema, aunque jamás sería mayor que el de perder esa sonrisa.
He decidido sentarme a contemplar el muro. El cielo desde esta posición no se ve mucho así que mejor. Lo que me faltaba, ver la luna ahí arriba, saber que ella te observa y que yo solo observo un estúpido muro que cada vez está más alto. Lo derrumbaría, pero tampoco tengo dinero para explosivos, aunque sirve si es mi mente la que explota de tanto pensarte. No sé si eso sería posible, la verdad es que creo que no, pero si es cierto que los dedos si me duelen de hacerlo, de pensarte digo, pero por escribirte no por otra cosa, aunque quien sabe. Que también mi cama grita tu nombre de vez en cuando. Pero no le hagas caso, que ella se encariña fácil y luego me jode a mi con recuerdos cada vez que me acuesto en ella.
Quién lo diría, que entre la nada había algo que acabó en nada otra vez. Quien diría que no sería capaz de mover ni un solo músculo para hacer algo, cuando estaba completamente segura de que de los errores se aprende, pero se aprende a superarlos, no a repetirlos, así que supongo que he entendido mal la lección.
Aquí sigo, el muro no se derribará si tan solo lo miro, pero es que mirarlo es lo último que puedo dejar de hacer, mientras como no me cago en su existencia, como siempre, já, no cambio al parecer.
Tal vez, algún día caiga por su propio peso, o puede que me arriesgue a escalarlo sin que me importe que se me manchen los pantalones o que se me rompa la camisa.
Puede, que me arriesgue a que pienses que estoy loca, a que te rías y bueno, quien sabe que más. Aunque si consigo que te rías ya sería muchísimo. Créeme.
Puede que no sepas que es lo que quiero, yo lo sé, que no sé tú, y que tampoco te puedo preguntar, pues de eso se tata saltar el muro y como puedes ver sigo sentada aquí abajo. Joder, si me ayudaras a ponerme en pie y me impulsaras sería perfecto. Ojalá...
Que no me quiero atar, que solo quiero estar contigo, que no pido tanto, aunque bueno, en realidad no he pedido ni dicho nada. Solo permanezco aquí sentada, esperando verte saltar a ti, o esperando a que pase algo, cualquier cosa, lo que sea, de verdad.
Me daría igual cual de las tres cara de la moneda saliera, pues al menos estaría un poco más tranquila por haber saltado el muro. Supongo que es más fácil quedarse a este lado observando lo alto que es y lo jodidamente increíble que sería saltarlo.
No tengo cuerdas, no tengo una escalera y escalar no es lo mío. Se me joderían todas las uñas y eso si que sería un problema, aunque jamás sería mayor que el de perder esa sonrisa.
He decidido sentarme a contemplar el muro. El cielo desde esta posición no se ve mucho así que mejor. Lo que me faltaba, ver la luna ahí arriba, saber que ella te observa y que yo solo observo un estúpido muro que cada vez está más alto. Lo derrumbaría, pero tampoco tengo dinero para explosivos, aunque sirve si es mi mente la que explota de tanto pensarte. No sé si eso sería posible, la verdad es que creo que no, pero si es cierto que los dedos si me duelen de hacerlo, de pensarte digo, pero por escribirte no por otra cosa, aunque quien sabe. Que también mi cama grita tu nombre de vez en cuando. Pero no le hagas caso, que ella se encariña fácil y luego me jode a mi con recuerdos cada vez que me acuesto en ella.
Quién lo diría, que entre la nada había algo que acabó en nada otra vez. Quien diría que no sería capaz de mover ni un solo músculo para hacer algo, cuando estaba completamente segura de que de los errores se aprende, pero se aprende a superarlos, no a repetirlos, así que supongo que he entendido mal la lección.
Aquí sigo, el muro no se derribará si tan solo lo miro, pero es que mirarlo es lo último que puedo dejar de hacer, mientras como no me cago en su existencia, como siempre, já, no cambio al parecer.
Tal vez, algún día caiga por su propio peso, o puede que me arriesgue a escalarlo sin que me importe que se me manchen los pantalones o que se me rompa la camisa.
Puede, que me arriesgue a que pienses que estoy loca, a que te rías y bueno, quien sabe que más. Aunque si consigo que te rías ya sería muchísimo. Créeme.
Puede que no sepas que es lo que quiero, yo lo sé, que no sé tú, y que tampoco te puedo preguntar, pues de eso se tata saltar el muro y como puedes ver sigo sentada aquí abajo. Joder, si me ayudaras a ponerme en pie y me impulsaras sería perfecto. Ojalá...
Que no me quiero atar, que solo quiero estar contigo, que no pido tanto, aunque bueno, en realidad no he pedido ni dicho nada. Solo permanezco aquí sentada, esperando verte saltar a ti, o esperando a que pase algo, cualquier cosa, lo que sea, de verdad.

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